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Marca del colonialismo

El miércoles 11 de diciembre la Suprema Corte de la India revocó la decisión del Tribunal Superior de Nueva Delhi que en 2009 había descriminalizado la homosexualidad y las relaciones consentidas entre personas del mismo sexo. El artículo 377 del Código Penal indio –promulgado en 1861 por el régimen colonial británico para criminalizar las "relaciones carnales que contrarían la ley natural"– había sido derogado por infringir derechos humanos fundamentales previstos en la Constitución del país. Ahora, la Suprema Corte afirma que solamente el Parlamento tiene el poder para derogarla.

"Esta sentencia no sólo se refiere a la comunidad de un determinado país, sino también a las estructuras hegemónicas que oprimen a muchas personas alrededor del mundo. También se refiere a otras comunidades LGBT que puedan haberse inspirado en el ejemplo indio para desafiar leyes y normas sociales que criminalizan la homosexualidad en sus países. Ya es hora de librarnos de esta última cicatriz de los tiempos del colonialismo", afirma Akshay Khanna, antropólogo del Instituto de Estudios del Desarrollo, en Reino Unido. (Fuente: http://www.openthemagazine.com/article/nation/right-to-sexuality).

Para Khanna, que en los últimos 15 años ha integrado el movimiento queer de la India, la sentencia del Supremo Tribunal es un retroceso en el desarrollo de una jurisprudencia radical y en la relación entre ley y justicia. "El juicio del Tribunal Superior de Nueva Delhi fue uno de los más ricos ejemplos de jurisprudencia que vimos en las últimas décadas. La noción de una "moralidad constitucional" que identificase la esencia del Estado-nación indio con los principios de dignidad e igualdad para todos, por ejemplo, significó una innovación necesaria. Otro aspecto clave de la decisión de 2009 fue el desarrollo de una comprensión de la discriminación horizontal, esto es, una mirada más allá de la discriminación en los actos del Estado, que desplaza el asunto de la discriminación social hacia el ámbito Constitucional. Dichos principios son cruciales para la comprensión del papel de la ley en la protección de los derechos de las minorías. La decisión del Tribunal Superior de Nueva Delhi generó las condiciones para un panorama legal a favor de los derechos de todas las minorías, sean estos basados en religión, etnia, casta, o género y sexualidad", afirma el antropólogo.

Al respecto, la socióloga india Manjima Bhattacharjya, del centro de recursos feministas Jagori, de Nueva Delhi, escribió en una red social: "Es un retroceso no sólo para los derechos LGBT, sino también para los derechos de las mujeres, el derecho democrático, los derechos humanos… Perdemos la autonomía de escoger a quien amar, desear o de quien enamorarnos, y la autonomía sobre nuestros cuerpos y nuestra sexualidad. En otras palabras, lo que la Suprema Corte está diciendo es que no existen gays, lesbianas, bisexuales y personas trans en la India, y que la homosexualidad es un fenómeno occidental que no ocurre aquí. Es lo mismo que decir: "No existen muchas personas con discapacidad en el país, entonces ¿por qué debemos construir rampas?". Los fantasmas de lo "normal", de lo "moral" y del "pecado religioso" nos visitaron nuevamente".

Según Askhay Khanna, la decisión de la Suprema Corte india debe ser analizada en una lógica geopolítica. "Hemos observado, en varias partes del mundo, la apropiación del discurso de los derechos sexuales y de la sexualidad por la derecha reaccionaria. En Europa Occidental, en América del Norte y en Israel vemos el fenómeno del "homonacionalismo", donde el discurso LGBT es usado en grupos extremadamente racistas. En África Oriental, la cuestión de la sexualidad ha sido central en el discurso sobre la nación. El énfasis en la sexualidad ha sido una forma de desplazar la atención sobre cuestiones políticas y económicas relacionadas con el control de los recursos naturales y de la corrupción".

En ese contexto, de acuerdo con Khanna, la decisión de 2009 del Tribunal Superior de Nueva Delhi y los avances derivados de la misma –como el derecho de una persona a optar entre tres géneros en el documento de identidad– representó la posibilidad de una política progresista en tiempos de retrocesos mundiales. "El hecho de que esos avances hayan ocurrido en la India ha sido fuente de inspiración para comunidades queer de todo el mundo, especialmente aquellas de las antiguas colonias británicas", afirma.

En comunicado expedido luego de que la máxima Corte india hubiese declarado la constitucionalidad del artículo 377, la organización Human Rights Watch advierte que el apoyo de la Suprema Corte a la decisión del Tribunal Superior de Nueva Delhi habría tenido una influencia positiva en los tribunales y legislaciones de otras ex colonias británicas en Asia, África y el Caribe que tienen iguales leyes contra la sodomía.

"El artículo 377 es un legado del dominio británico y un Estado democrático poscolonial como la India no puede atenerse a códigos morales coloniales que visiblemente violan los derechos humanos", afirma Graeme Reid, director del Programa de Derechos LGBT de Human Rights Watch.

Entre las colonias y los países que conservan versiones de la ley británica contra la sodomía están Malasia, Bangladesh, Brunei, Paquistán, Papúa Nueva Guinea, Sri Lanka y Singapur, en Asia; Botsuana, Ghana, Kenia, Nigeria, Sierra Leona, Somalia, Lesoto, Sudán, Tanzania, Uganda, Zambia y Zimbabue, en África. En el Caribe, once ex colonias británicas aún conservan leyes contra la sodomía derivadas de un modelo británico diferente del impuesto a la India. Australia, Fiyi, Hong Kong y Nueva Zelanda son países que después de sus independencias abolieron la ley impuesta por el colonizador.

De acuerdo con los especialistas, la perspectiva de un cambio legislativo en los próximos meses es improbable. El chance de que el Congreso resuelva lo que la Suprema Corte del país no resolvió es pequeño, especialmente en vísperas de las elecciones nacionales del próximo año y con el ascenso del Partido Bharatiya Janata –partido Hindú nacionalista conservador– en las encuestas electorales.

Investigaciones sociales muestran que la mayor parte de los indios desaprueba la homosexualidad, pese a que la India tiene una rica historia de eunucos e hijras –personas trans e intersexuales MtF (Male to Female)–, figuras culturalmente famosas en el país. Los indios son un pueblo conservador en asuntos relacionados con la sexualidad y la moral. La presión por casarse y tener hijos –modelada por nociones tradicionales de familia y casta– constituye un valor en una cultura donde las ceremonias de matrimonio ocupan un lugar privilegiado en las comunidades. Así, gays y lesbianas son frecuentemente forzados a vivir vidas dobles.

La ley que castiga actos homosexuales con hasta 10 años de prisión es rara vez aplicada en la India, sin embargo, relatos dan cuenta de que las fuerzas policiales la usan con fines de intimidación y extorsión. Riesgos a la salud también derivan de dicha discriminación, una vez que inhibe a parejas del mismo sexo a buscar ayuda. La diferencia en el trato entre personas hetero y homosexuales obstaculiza el trabajo de concientización sobre el VIH/Sida que está siendo desarrollado. Las organizaciones que distribuyen preservativos a gays para prevenir la transmisión de la enfermedad han visto sus trabajos interrumpidos, porque, de acuerdo con la ley, dichos esfuerzos son técnicamente ilegales. Aun así, grupos de activistas indios han logrado marchar a favor de la ciudadanía y luchar abiertamente por derechos legales y reconocimiento. En la última semana, centenas de activistas protestaron en Nueva Delhi contra la decisión del Supremo Tribunal.

Publicada em: 19/12/2013



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