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ARTÍCULOS Y RESEÑAS
 
Argentina

Habemus igualdade

En la madrugada del 15 de julio de 2010, el Senado argentino votófavorablemente el proyecto de reforma al matrimonio civil que venía de laCámara de Diputados. La nueva ley incluye a las parejas formadas por dospersonas del mismo sexo al matrimonio civil, con los mismos derechos yobligaciones en materia conyugal y adopción, y con el mismo nombre.

El haber logrado un avance fundamental en el reconocimiento legal de losderechos de las personas LGBT en Argentina es fruto de un intenso trabajo dela militancia en sus dimensiones política, académica y social.

Hubo un trabajo lento pero efectivo en cuanto al reconocimiento de leyes deuniones civiles, en una primera etapa, gracias a las luchas por lano-discriminación y reconocimiento de derechos lideradas por organizacionespioneras, como Gays por los Derechos Civiles y la Comunidad HomosexualArgentina. Al momento de discutirse la ley de matrimonio, Argentina tieneformas de unión civil en cuatro jurisdicciones: las ciudades de BuenosAires, Villa Carlos Paz (Provincia de Córdoba), Río Cuarto (Provincia deCórdoba) y en la provincia de Río Negro. Aprobar una ley que reconozca estosderechos supone lograr consensos políticos. La agenda del movimiento LGBT,en el marco de una agenda más amplia de derechos en relación con elfeminismo, el género, la reproducción, la salud y la sexualidad, ya estabainstalada hacía algunos años y era transversal a todo el espectro político.Hoy tanto el apoyo como la oposición al proyecto atravesaron a todos lospartidos representados en el Congreso.

Posteriormente una efectiva estrategia fue aquella desarrollada por variasorganizaciones, especialmente la Federación Argentina de Lesbianas, Gays,Bisexuales y Trans, que estimulaba a las parejas a presentarse para casarseen los Registros Civiles. Allí se les comunicaba que no podían casarlos yacto seguido se iniciaban demandas judiciales de inconstitucionalidad de lasleyes que impedían el matrimonio entre personas del mismo sexo. Laestrategia fue efectiva, varios jueces y juezas autorizaron algunoscasamientos e incluso comenzaron a producir fallos que declaraban lainconstitucionalidad del Código Civil argentino y habilitaban a casarse. Enel lapso de unos meses, se casaron así nueve parejas. Una jueza comenzó ahacer caer esas decisiones judiciales, pero pronto fueron convalidadas. Estopresenta hoy un desafío a la Corte Suprema de Justicia que en breve debepronunciarse al respecto. Los casamientos aún hoy son válidos y siguecasándose gente por la misma vía. Esto significa que, más allá de la ley, yaera posible contraer matrimonio en Argentina para las personas del mismosexo.

Esta cuestión instaló el tema en la opinión pública y en los medios, como untema de igualdad ante la ley sin discriminación por orientación sexual.Legisladoras/es de los partidos más progresistas (o legisladoras/esprogresistas de los partidos políticos) entonces, consiguieron consensuar unproyecto de ley que modificase el articulado del Código Civil. La ley es muysencilla, apenas deroga los artículos que hablan de marido u hombre y mujer,y habilita que cualquier persona sin discriminación de sexo pueda contraermatrimonio.

Un paso decisivo fue hacer caer la pretensión de que esta ley en vez dematrimonio fuese de unión civil, con el explícito fin de “preservar” ladignidad del matrimonio para las parejas heterosexuales, limitar la facultadde adopción a las parejas del mismo sexo (algo para lo cual los individuosLGBT ya estaban facultados/as) y prohibir taxativamente la fertilizaciónasistida (práctica aún no regulada en la Argentina).

La “solución” de la derecha religiosa que vio casi perdida la lucha, fue lasiguiente: les damos unión civil pero no matrimonio. Esto no fue aceptadopor los movimientos sociales ni por los legisladores que sostenían elmatrimonio igualitario.

El polarizado debate en Argentina reedita una lucha cultural nunca acabadaentre la intervención religiosa y el Estado laico. El primado católico llegóa hablar de plan de dios y de plan del diablo. La presidenta CristinaKirchner, valientemente tomó partido en la discusión, los tildó deoscurantistas y medievales, y se pronunció por garantizar los derechos delas minorías.

Treinta y tres senadoras/es votaron favorablemente y veintisiete en contra.El matrimonio igualitario es hoy legal en la Argentina.

Terminó el Mundial de Fútbol, organizado por Sudáfrica, un país conmatrimonio gay, y cuya final la jugaron equipos de dos países con matrimoniogay, España y Holanda. Si en fútbol Argentina no llegó hasta el podio, conla aprobación de la ley la Argentina se sumó ayer, con felicidad, al podiode aquellos países que abolieron un Apartheid aún vigente en casi todos losdemás países. Pero, sabemos, el campeonato por la igualdad recién empieza.

Carlos Figari
Dr. en Sociología (IUPERJ-Rio de Janeiro)
Investigador CONICET- Universidades de Catamarca y de Buenos Aires, Argentina
Grupo de Estudios sobre Sexualidades (GES) del Instituto Gino Germani
figari38@yahoo.com.ar

Mario Pecheny
Dr. en Ciencia Política (U. de París III)
Investigador CONICET – Profesor de la Universidad de Buenos Aires
Grupo de Estudios sobre Sexualidades (GES) del Instituto Gino Germani
mpecheny@retina.ar

Publicada em: 21/07/2010



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